Aunque es más frecuente entre los hombres, el cáncer gástrico presenta tasas de mortalidad más elevadas para ambos sexos en las regiones que van del Maule hacia el sur del país, según el primer Informe de Muerte Prematura y Años de Vida Potencial Perdidos que el Minsal elaboró tomando en cuenta la década comprendida entre 2009 y 2018, y que dio a conocer en enero.
En general, no hay que perder de vista que para el desarrollo de esta enfermedad, además de la dieta rica en productos salados y ahumados, también son factores de riesgo los antecedentes familiares, el tabaquismo, el reflujo gastroesofágico (común en personas con obesidad), afecciones como la gastritis crónica atrófica y las infecciones por Helicobacter pylori.
“Hasta el 70% de la población porta esta bacteria, que se transmite por vía oro-fecal y se contagia mayoritariamente durante la niñez y la juventud. Un bajo porcentaje de quienes tienen Helicobacter pylori desarrollan cáncer, pero su presencia —que puede permanecer por mucho tiempo sin dar síntomas— aumenta el riesgo de que se origine un tumor, porque produce un estado de inflamación y alteraciones en la mucosa gástrica que eventualmente derivan en lesiones malignas”, explica el especialista.
Avanzar en la detección precoz del cáncer gástrico es uno de los principales desafíos que enfrenta Chile. Al contrario de países como Japón y Corea del Sur, donde esta patología es muy frecuente, pero suele pesquisarse tempranamente, la mayoría de los casos (entre 80% y 90%), a nivel local, se diagnostica en etapas avanzadas, lo que empeora los pronósticos.