Cuando usamos una herramienta de IA que no está validada por FALP -incluida una versión personal o gratuita de una herramienta conocida- perdemos el control sobre lo que escribimos o subimos: esa información puede quedar en servidores externos, ser usada por terceros, o exponerse si esa plataforma sufre un ataque.
No es un riesgo abstracto. Si esa información incluye datos de pacientes, fichas clínicas o antecedentes de un colaborador, hablamos de un posible filtrado de datos, suplantación de identidad o un ciberataque contra la institución.