El gran peso de la obesidad

Entre dos y tres kilos se puede llegar a subir en tiempos de vacaciones producto de la ingesta de grandes cantidades de comidas ricas en grasas y carbohidratos, y bebidas alcohólicas. Preocupante, ya que el 67% de los adultos en Chile presenta exceso de peso, lo que ubica al país en el quinto lugar con más obesidad en el mundo, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Y los niños siguen la tendencia . El 10% de los menores de seis años es obeso, y el índice se eleva al 25% cuando llegan a primer año básico.

La obesidad está asociada al desarrollo de enfermedades crónicas, entre ellas varios tipos de cáncer, explica el doctor Rafael Ríos, diabetólogo y endocrinólogo del Instituto Oncológico FALP.

El especialista señala que tanto la Agencia Internacional para la Investigación en Cáncer (IARC) como la World Cancer Research Fund (WCRF) y otros organismos relacionados con la investigación oncológica sugieren que existe evidencia suficiente sobre la relación entre obesidad y neoplasias de esófago, páncreas, cáncer colo-rectal, cáncer de mama en postmenopáusicas, endometrio, riñón, y cáncer de vesícula. Así, la obesidad se asocia al 39% de los casos de cáncer endometrial, 37% de cáncer de esófago, 25% de cáncer renal, 11% de cáncer colo-rectal y 9% de cáncer de mama en mujeres postmenopáusicas, además de incidir en otras patologías.

2 a 4 veces de más riesgo de padecer cáncer de endometrio tienen las mujeres con sobrepeso y las obesas. El riesgo sube con el aumento de peso en la edad adulta y el no uso de terapias hormonales para la menopausia. También con la diabetes, en combinación con un grado bajo de actividad física.

“Cuando hay obesidad, los adipositos viscerales (células que forman el tejido adiposo) crecen y se llenan anormalmente de grasa, lo cual estimula al cuerpo a secretar hormonas y proteínas que pueden aumentar la mitosis o división celular, es decir, generar cáncer”.

Otra relación entre obesidad y cáncer se explica porque el tejido adiposo (graso) a través de unas enzimas llamadas aromatasas, produce estrógenos localmente en exceso, y la concentración alta de esta hormona aumenta principalmente el riesgo de cáncer de mama y de endometrio.

Y por último –señala el Dr. Ríos- la obesidad produce con frecuencia inflamación crónica, la cual genera radicales libres que dañan las membranas celulares y el ADN, generan mutaciones, favorecen la actividad de los oncogenes y libera factores de crecimiento tumorales.

El rol de la insulina

La insulinorresistencia, asociada o no a la obesidad, ocurre cuando los tejidos son menos sensibles a la acción de la insulina. Esto establece que secundariamente el páncreas libere más insulina para nivelar la glicemia. “Muchos cánceres y tejidos susceptibles tienen receptores en las células que responden a la insulina, que como está elevada, tiene más capacidad de unirse a estos receptores y estimular la proliferación de las células tumorales o pretumorales”, explica el doctor Ríos. La insulina actúa en el organismo como una llave que abre distintas cerraduras. “Además de permitir que el azúcar entre en las células, puede abrir otras puertas, como las que regulan que algunas se multipliquen y se unan a otros receptores, activando células cancerosas”.

Así se potencia el desarrollo de aquellos cánceres más propensos a responder a la excesiva insulina circulante y a las hormonas sexuales. “En general, el cáncer de hígado, colon, páncreas, mama, endometrio y pulmón”, agrega el experto. Es clave evitar estos factores predisponentes combinados.

Alimentarse bien

Una alimentación saludable debe ser variada y equilibrada aportando energía en cantidades adecuadas y  los nutrientes necesarios para mantener un buen estado de salud.

Morelia Cornejo, nutricionista del Instituto Oncológico FALP precisa que se deben evitar los alimentos con alto índice glicémico que aumentan en forma rápida el azúcar en la sangre, como el azúcar refinada. Reemplazar harinas blancas, papas, tallarines y dulces por alimentos integrales, con alto contenido de fibra permite disminuir las alzas de glicemia. A su vez alimentos bajos en grasas reducen el aporte de calorías en la dieta. Se deben consumir más frutas y verduras y preferir leches descremadas y carnes magras, como el pescado y las carnes blancas.

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