Día del Kinesiólogo: el movimiento como parte del tratamiento oncológico

Hoy, gracias a los avances clínicos y la evidencia científica, el cáncer ya no es sinónimo de muerte. Cada vez más personas sobreviven, y viven en mejores condiciones que hace unos años, tras un diagnóstico de cáncer de mama, próstata o digestivo.

Frente a esto, sigue habiendo un aspecto que no avanza como debería para una rápida y efectiva recuperación: la incorporación de la rehabilitación kinésica como parte del tratamiento integral. Acá algo clave que muchas personas desconocen y que la evidencia científica ha reafirmado: el ejercicio físico no es solo una recomendación, es en sí misma una herramienta terapéutica.

El ejercicio, cuando es guiado por profesionales capacitados, puede comenzar desde el mismo momento del diagnóstico. Incluso antes de iniciar tratamientos como la cirugía o la quimioterapia, lo que conocemos como prehabilitación, ayuda a preparar el cuerpo, disminuir complicaciones, reducir efectos adversos y mejorar la respuesta al tratamiento.

Y si ya estoy en tratamiento ¿Es demasiado tarde para empezar a hacer ejercicio? La respuesta es simple: nunca es tarde.

Las personas que realizan ejercicio durante tratamientos como la quimioterapia no solo lo toleran mejor, sino que muchas veces logran completar sus terapias sin interrupciones. Incluso, a nivel más profundo, el ejercicio puede influir positivamente en los mecanismos biológicos que ayudan al cuerpo a enfrentar el cáncer.

Pero el impacto no termina ahí. En quienes ya han superado la enfermedad, el ejercicio se transforma en una pieza fundamental para recuperar la fuerza, la energía y la funcionalidad, facilitando el retorno a la vida diaria y laboral.

Por eso, hoy en el Día del Kinesiólogo, invitamos a mirar el ejercicio en oncología desde otra perspectiva: no solo como una forma de mejorar la calidad de vida, sino como un verdadero complemento del tratamiento oncológico habitual.

Como kinesiólogos y kinesiólogas con formación en oncología, nuestro rol es acompañar este proceso, asegurando que cada persona, desde el diagnóstico hasta el seguimiento continuo, pueda moverse de forma segura, efectiva y adaptada a su realidad.

Porque no se trata solo de rehabilitar cuando aparece el problema, sino de anticiparnos, prevenir y acompañar.

 

Macarena Artigas
Kinesióloga e Investigadora CIIC-FALP
Líder del Proyecto Neostrong FALP

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