Susan Riquelme experimentó el recorrido que muchos pacientes realizan antes de llegar a un diagnóstico certero de sarcoma retroperitoneal. Seis meses después de someterse a una histerectomía indicada por un trastorno uterino, los dolores en esa zona persistían y su abdomen estaba bastante más abultado.
“Ahí recién me pidieron una eco abdominal y me dijeron que buscara un cirujano oncólogo porque al parecer lo mío no era un problema ginecológico”, cuenta Susan, quien entonces viajó desde la Región del Biobío a Santiago para tener una consulta en FALP con el Dr. Devaud. Luego del diagnóstico inició radioterapia y se sometió a una compleja operación para extirpar el tumor, que incluyó la resección de órganos como riñón, páncreas, colon, bazo, además de reconstrucción vascular. Susan tuvo la posibilidad de costear su tratamiento con ayuda del aporte realizado por el área de Donaciones y Beneficencia.
Los sarcomas retroperitoneales, explica el especialista, son tumores de crecimiento lento, muchas veces sin síntomas asociados, por lo que los pacientes consultan cuando ya han alcanzado un gran tamaño y pueden palparlos.
“Es normal que en exámenes de imágenes aparezca una masa de aspecto atemorizante, que muchas veces no se sabe lo que es; o que, debido a que rodea el riñón y grandes estructuras vasculares como la aorta y la cava, se estime que no tiene ninguna posibilidad de ser resuelto. Y la verdad es que no es así, ya que la biología de estos tumores permite a los pacientes tener pronósticos de sobrevida de muchos años o incluso curarse”, afirma.
El principal tratamiento es la cirugía. Son intervenciones multiviscerales e invasivas porque comprenden todos los órganos involucrados y en las que no se puede correr el riesgo de dejar residuos del cáncer que puedan dar origen a un nuevo tumor. No obstante, recalca el Dr. Devaud, el abordaje de los sarcomas debe realizarse con un enfoque multimodal que incluya a cirujanos, radioterapeutas y oncólogos con experiencia en esta enfermedad.
“En FALP hemos generado una discusión multidisciplinaria, los casos se analizan en un Comité Oncológico específico para sarcomas, en los que además participan patólogos especializados en estos diagnósticos. Por otro lado, proyectamos una unidad de trabajo colaborativa, incluso organizando seminarios con exponentes mundiales que han ayudado a impulsar un orden en la forma de estudiar y tratar esta patología, y estamos apoyando el desarrollo de guías clínicas”.
El llamado es a que los pacientes busquen la opinión de equipos especialistas que puedan entregar un diagnóstico preciso y ofrecer una estrategia terapéutica adecuada, para no limitar su pronóstico y mejorar sus expectativas de curarse, así como de obtener una buena calidad de vida.
“Hoy en Chile el sarcoma retroperitoneal ni siquiera está codificado, pero los pacientes existen, están ahí, y muchas veces no saben dónde consultar o han tenido un tour por distintos médicos, iniciando tratamientos equivocados o parciales. Está demostrado que cuando estas patologías poco frecuentes se concentran en centros especialistas, se acumula una experticia que permite otorgar la mejor atención posible a los pacientes”.