A partir de la conformación del Comité de Riesgos Clínicos, FALP continúa trabajando en torno a la cultura de gestión de riesgos, siendo crucial en este proceso establecer planes de acción que mejoren la efectividad en el control de riesgos y la disminución de estos.
En la actualidad existen diferentes evidencias respecto al impacto que tienen las acciones en la reducción de los riesgos clínicos. Una de ellas es el estudio “Kit de herramientas esenciales para la Seguridad del Paciente” (Patient Safety Essential Toolkit) realizado por el Institute for Healthcare Improvement, el cual establece los siguientes niveles de efectividad para el control de riesgos: