¿Por qué evitar el lenguaje bélico al hablar de cáncer?

El equipo de la Unidad de Quimioterapia Ambulatoria y las psico-oncólogas Nataly Maturana y Catalina Esparza, de la Unidad de Salud Mental del Instituto Oncológico FALP, comparten tips para cambiar el lenguaje bélico del cáncer.

En más de alguna ocasión has escuchado o leído frases como “la lucha contra el cáncer”, “la guerra contra el cáncer” o que los pacientes con cáncer “son guerreros” por hacer frente a esta enfermedad. Este responde a un lenguaje bélico que se popularizó en los años 70 con la llamada “guerra contra el cáncer”, impulsada por el presidente estadounidense Richard Nixon para fortalecer la investigación.

Este lenguaje puede generar presión por mantenerse fuerte, incluso cuando un tratamiento o examen no tiene los resultados esperados, limitando que la persona exprese miedo, pena y vulnerabilidad. Sin embargo, la evolución del cáncer no depende de cuánto “luche” una persona ni de mantener siempre una actitud positiva.

“Luchar” es una palabra de acción fuerte, por un lado implica pasión, pero también requiere un gran gasto de energía. Por lo mismo, el lenguaje bélico no permite la pausa, aumenta la obstinación terapéutica (continuar con tratamientos a pesar de que puedan afectar la calidad de vida) y no da espacio a las emociones esperables ante el duelo que genera la pérdida de la salud.

Cómo hablar del cáncer de una manera más humana

Es importante prestar atención sobre cómo hablamos del cáncer. Si bien los conceptos de guerra y lucha pueden hacer que el paciente se sienta más activo o su entorno puede percibirlo como palabras de apoyo, es importante evitar que estas expresiones se conviertan en una presión para el paciente o dificulten que pueda expresar libremente cómo se siente.

Desde la Unidad de Salud Mental FALP, se recomienda prestar atención a estas señales para comunicarse con un paciente con cáncer:

1. Validar las emociones que surgen frente al cáncer

Normalizar emociones como la pena, la negación, el miedo y la rabia es importante para que el paciente y su entorno se muestren vulnerables. Es un mito que el cáncer avanza con las emociones negativas, es mejor dejar que las personas expresen libremente lo que sienten y que no se repriman.

2. Hablar sobre las decisiones de tratamiento

Es importante conversar en familia y con el equipo clínico sobre los deseos de tratamiento, evitando que el paciente se sienta presionado a continuar para “no bajar los brazos”. Su bienestar emocional también debe considerarse en estas decisiones.

3. Reconocer qué aspectos se pueden controlar y cuáles no

Hay factores que el paciente puede manejar y otros que no durante el transcurso de la enfermedad. Por ejemplo: el paciente puede adoptar hábitos saludables, asistir a sus controles y resolver dudas con su equipo tratante, pero no es posible controlar la progresión de la enfermedad o los resultados de los exámenes previos a una quimioterapia.

4. Pedir ayuda y activar redes de apoyo

Pedir ayuda también es una forma de cuidarse. Contar con apoyo psicológico, familiar y social puede ayudar a expresar emociones, enfrentar momentos difíciles y sentirse acompañado durante la enfermedad.

Cada persona vive el cáncer de una manera diferente

Es importante recordar que cada vivencia de la enfermedad y la manera de afrontarla depende de cada persona. Por ende, si bien a nivel general no se recomienda el uso del lenguaje bélico, a algunas personas puede ayudarles y hacerles sentido.

Nuestra recomendación es analizar la situación caso a caso, abrir espacios para que el paciente y su entorno compartan sus emociones siempre desde el respeto.

En FALP brindamos atención integral a nuestros pacientes, incluyendo la atención psicológica. Si eres paciente y necesitas apoyo, agenda tu hora con nuestro equipo de salud mental.

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