• No presionar: “Existen las ganas de que todo salga bien en la celebración y eso puede generar intranquilidad, lo que repercute en sus ganas de alimentarse. Que sea un momento tranquilo, en cuanto a la duración y a las expectativas. Manejar también la frustración de las personas que preparan los alimentos, porque puede ocurrir que el paciente no coma todo por otros factores que no le acomoden en ese momento”.
• Distanciar consumo de líquidos: “No consumirlos tan cerca de las comidas para no ocupar con ellos la capacidad gástrica. Ojalá beberlos por lo menos una hora antes de la cena”.
• Reposo: “No acostarse inmediatamente después de comer, sino que tener un momento para reposar o quizás caminar un poco, para luego dormir mejor”.
• Otros: “Masticar bien los alimentos, servir las preparaciones calientes más bien tibias, y evitar las comidas muy condimentadas, prefiriendo aliños que no sean irritantes, como laurel, orégano, albahaca, hojas de apio y limón”.