Para el Dr. Sebastián Ramírez, jefe del Equipo de Cirugía Oncológica Ginecológica de FALP, la telemedicina también era una novedad. Ana María fue su primera paciente por este sistema. “Con sus antecedentes reunidos, pedí algunos exámenes complementarios y le expliqué que probablemente habría que operarla, pero antes era necesario estudiarla en una consulta presencial”, cuenta.
Con los exámenes requeridos ya realizados, Ana María volvió a ver al Dr. Ramírez pocos días después, esta vez en persona. En paralelo, se hicieron las gestiones para que pudiera costear el tratamiento con ayuda de beneficencia otorgada por FALP. El 10 de junio, a menos de un mes de su consulta virtual, se sometió a cirugía para extirpar el tumor.
Este testimonio manifiesta la eficacia de la telemedicina la atención oncológica. Para que cumpla su objetivo, esta herramienta debe ser utilizada en el momento correcto del proceso de cada paciente —de acuerdo con sus necesidades particulares—, en alternancia con consultas presenciales cuando el médico lo indique. Para Ana María, fue la instancia que permitió iniciar —en condiciones seguras y sin más postergaciones— el proceso que la llevó a recibir el tratamiento requerido.
“La telemedicina es una buena forma de orientar al paciente, ver qué tan urgente es una evaluación presencial y avanzar en su atención, disminuyendo las instancias de desplazamiento. Además, permite concretar una consulta con un especialista en cáncer que a veces se ve lejana, especialmente en estos tiempos en que el foco de los centros de salud está puesto en el Covid-19. Las secuelas de postergar la atención cuando hay un cáncer no son menores. En el caso de Ana María, que llevaba meses esperando resolverse, era necesario operarse a la brevedad para no alterar el pronóstico de la enfermedad”, afirma el Dr. Ramírez.
Noemí Espinoza, gerente de T.I. de FALP, afirma que la telemedicina se ha convertido en una herramienta digital esencial en estos tiempos, y que prueba ser especialmente útil para las personas con cáncer que deben iniciar o dar continuidad a sus terapias, considerando que un porcentaje de ellos se encuentra inmunodeprimido.
“Ha permitido disminuir significativamente las visitas a los centros asistenciales, reduciendo fuertemente la probabilidad de contagio. Además, los pacientes de regiones e internacionales también se ven beneficiados al no tener que trasladarse. La masificación de los servicios de telecomunicaciones ha facilitado que en pandemia se adopten nuevos canales y servicios, y no hay duda de que cambiará la forma en que vivimos. Es una inmensa alegría ver casos como el de Ana María, en que la telemedicina rompió las barreras que a veces se presentan para recibir una atención oportuna y de calidad”.