Si se trata de sarcomas óseos, los lugares donde estos se presentan con mayor frecuencia son el fémur distal (cerca de la rodilla), el húmero proximal (cerca del hombro), el fémur proximal (cerca de la cadera) y huesos planos como la pelvis y la escápula; mientras que los sarcomas de partes blandas se ubican principalmente en muslos y piernas (de la rodilla hacia abajo), y más esporádicamente en las extremidades superiores, los pies y las manos.
Hombres y mujeres de todas las edades son susceptibles, por igual, de desarrollar este tipo de cáncer, afirma el médico, si bien los sarcomas óseos se concentran generalmente en el segmento de 15 a 25 años y los de partes blandas en la población que tiene 40, 50 o más años.
La mayor señal de alerta de un posible sarcoma es el dolor, “un síntoma inicial que se presenta en casi el 100% de los casos”, explica el médico. “Es un dolor distinto del que genera una artrosis, un golpe o el ejercicio. Es intenso, progresivo, predominantemente nocturno, no cede con antiinflamatorios y empeora con el tiempo. También está asociado a un aumento de volumen, que puede corresponder a un huevo o masa”. Otros avisos son “la impotencia funcional” de una extremidad y fracturas que se producen cuando el paciente está realizando “una actividad mínima”.
Cualquiera de estos indicios debe conducir a una consulta, aunque el Dr. García-Huidobro advierte que, al ser una enfermedad infrecuente, los sarcomas suelen diagnosticarse a destiempo: “Los pacientes llegan más tarde de lo que uno quisiera, porque con estos tumores no existen mecanismos de vigilancia como la mamografía o el antígeno prostático. Muchos colegas subestiman la lesión, la tratan como un tumor benigno y luego se dan cuenta de que era sarcoma”.
Agrega que en Chile no existen centros de referencia de sarcomas para el tratamiento exclusivo de estas patologías como sí los hay en otros países, “que han demostrado resultados sustantivamente mejores”. Cuenta que el Instituto Oncológico FALP está empezando a desarrollar una unidad que pretende ser “un referente para nuestro país y Sudamérica” y en la que un equipo de cirujanos, oncólogos y terapeutas aborde el diagnóstico y tratamiento de esta patología, que hasta ahora no hay cómo prevenir.
De ese modo, la detección precoz y la atención en un establecimiento experimentado se vuelven fundamentales. “FALP es un centro oncológico y de alguna manera concentra este tipo de pacientes, a quienes ofrecemos una solución integral discutida por un comité de especialistas”, precisa.