A diferencia de otros tratamientos, esta investigación no solo considera cómo se sienten los pacientes, sino también cómo evoluciona la enfermedad a nivel intestinal, a través de evaluaciones como endoscopía, biomarcadores y seguimiento médico continuo.
Los resultados de estudios previos, publicados en revistas científicas como The Lancet, han sido prometedores. En fases anteriores, cerca de un 49% de los pacientes logró remisión clínica a las 12 semanas y más de un 67% presentó respuesta al tratamiento, junto con mejoras en la inflamación intestinal y un adecuado perfil de seguridad.
El tratamiento en estudio actúa sobre una vía específica del sistema inmune asociada a la inflamación intestinal, lo que permitiría no solo reducir los síntomas, sino también impactar en el daño a largo plazo de la enfermedad.