“Es un milagro que exista la FALP”. Así de categórica es Elena Villegas cuando recién comienza esta entrevista. Su agradecimiento es infinito, dice. Y se comprende. Antes de llegar al Instituto Oncológico le recetaron medicamentos para el colon, relajantes musculares e incluso cremas. Nadie detectó el tumor que para el Dr. Nicanor Barrena fue evidente al examinarla en la primera consulta. Se trataba de un cáncer cervicouterino en fase I. “Pude haber tenido una simple lesión precancerosa y haberme evitado todo el tratamiento. Por eso digo que el cáncer se combate en un centro especialista, y con el apoyo técnico y humano de sus profesionales”.
El tratamiento de Elena comenzó con una cirugía para determinar si los ganglios estaban comprometidos (linfadenectomía lumboaórtica laparoscópica). Tras la biopsia, los siguientes pasos fueron sesiones de radioterapia, quimioterapia y braquiterapia. En noviembre del año pasado, a través de un PET CT se reveló que no quedaba evidencia de tumor en su útero ni en el resto de su organismo.
Los controles son periódicos y se siente muy optimista sobre su recuperación. “Luego de esta experiencia, tengo otra mirada respecto a la vida. Recibí mucho apoyo de mi familia y de mis cercanos, quienes me dieron la fuerza para llevar adelante el tratamiento con confianza. Entre sesiones de radioterapia, mi pareja me pidió matrimonio y fuimos a pedir hora al Registro Civil. Hoy me reconozco una persona afortunada. Disfruto más con mi hija, con mis padres y con mis cercanos, y me siento muy optimista. Tengo planes para el futuro, siempre mirando hacia adelante y dando gracias por estar bien”.