Yo tengo una historia muy bonita. Justo el día antes de que tuviera que viajar a Santiago para empezar la quimioterapia, nació mi primera nieta, Amalia. Eso me llenó de fuerza y alegría. Y cuando terminé la quimio, nació la segunda, Rafaela. Busqué el significado de su nombre y es ‘Dios ha sanado’. Es como increíble. Ellas marcaron el inicio y el término de ese proceso, y entregar ahora mi testimonio es como la culminación de mi renacer”. Patricia Carvajal recuerda lo que debió vivir tras ser diagnosticada con cáncer de ovario en 2017 y su voz refleja la mezcla de emociones que para ella ha significado esta enfermedad, desde el momento de la primera sospecha tras un examen de rutina en Linares hasta los controles a los que asiste hoy, pasando por su tratamiento en el Instituto Oncológico FALP.