Déficit de oncólogos en Chile: más del 75% trabaja en la Región Metropolitana

Mientras la mayoría de los especialistas ejerce en Santiago, dos oncólogos decidieron instalarse en el sur de Chile para acercar la atención oncológica a pacientes de regiones. Sus historias reflejan el desafío de descentralizar el tratamiento del cáncer en un país que cuenta con solo 10 oncólogos por millón de habitantes, muy por debajo de los 30 recomendados por la OCDE, según datos del Minsal.

“Siempre he sido de región. Hoy soy la única oncóloga en el Hospital de Los Ángeles y estoy apostando por formar un equipo de oncólogos que quieran quedarse acá en los próximos años”, afirma por videollamada la Dra. Carla Zurita, oncóloga médica del Complejo Asistencial Dr. Víctor Ríos Ruiz, de Los Ángeles, quien cursó su formación en el Programa de Subespecialización Oncológica de FALP.

En el hospital, la Dra. Zurita atiende a un promedio de 240 pacientes mensuales en consulta y analiza otros 200 casos en el comité oncológico. Con una trayectoria ligada a regiones, donde la disponibilidad de especialistas sigue siendo desigual, su mirada también está puesta en ampliar el acceso a atención oncológica en distintos territorios del país.

Según las últimas estadísticas del Minsal, la Región del Biobío cuenta con 14 oncólogos, mientras más de 5.000 personas en la región se encuentran en tratamiento activo o seguimiento por cáncer. “Hay una sobrecarga importante de pacientes, pocos oncólogos en la región y muchas limitaciones en el sistema público en comparación con el privado. Sin embargo, haber transitado por ambos mundos enseña a priorizar y racionalizar los recursos”, asegura la Dra. Zurita.

Una realidad nacional

El cáncer continúa siendo uno de los principales desafíos sanitarios del país. Según cifras preliminares del DEIS, durante 2025 fallecieron 28.165 personas por esta causa a nivel nacional.

Frente a este escenario, la disponibilidad de especialistas sigue siendo insuficiente. Según registros de la Sociedad Chilena de Oncología Médica (SCOM), a septiembre de 2025 existían 246 oncólogos médicos activos en Chile, de los cuales 186 se concentraban en la Región Metropolitana (75,6%). Solo 60 ejercían fuera de la capital.

En la Región de Los Lagos, por ejemplo, más de 6.000 personas requieren atención oncológica y la comuna de Osorno concentra el 69,7% de los pacientes regionales. Esa fue la ciudad que escogió el Dr. Juan Pablo Galdames luego de cursar su subespecialización en oncología médica en FALP. Su llegada implicó no solo un cambio geográfico, sino también una manera distinta de ejercer la medicina. “En regiones uno no solo es oncólogo: también gestiona, coordina, resuelve urgencias y, muchas veces, contiene emocionalmente a pacientes y familias que llevan meses esperando atención”, relata.

El desafío de ejercer en regiones

En contextos donde los equipos son reducidos y la demanda crece sostenidamente, la práctica clínica se vuelve más exigente. Las jornadas se extienden, los tiempos se acortan y las decisiones deben tomarse con recursos limitados. A ello se agrega la distancia: pacientes que viajan horas para una consulta o tratamiento, y médicos que deben articular redes para garantizar la continuidad de la atención.

Pese a ello, ambos especialistas coinciden en que ejercer en regiones también tiene un componente profundamente humano. La cercanía con los pacientes y el impacto directo en comunidades más pequeñas son parte de una motivación que trasciende lo profesional.

“Los vínculos con los pacientes son más cercanos y duraderos, por lo que el sello humano cobra aún más sentido”, asegura el Dr. Galdames. Y agrega: “La forma en que se entiende al paciente, el respeto por su proceso y la manera de acompañarlo terminan marcando la práctica diaria. Es algo que se mantiene independiente del lugar donde uno trabaje”. 

Formar oncólogos no basta

El cáncer es uno de los principales desafíos sanitarios del país. Sin embargo, aún persisten factores que dificultan una atención oncológica oportuna y adecuada, como diagnósticos tardíos, derivaciones incorrectas, tiempos de espera prolongados y fragmentación del cuidado. Estas barreras reflejan brechas formativas y de gestión en todos los niveles de atención de salud, evidenciando la necesidad de fortalecer tanto la formación especializada como la capacidad de respuesta de la red asistencial.

En este contexto, FALP participa en la formación de 22 de los 40 oncólogos médicos que actualmente se encuentran en proceso de especialización en el país e impulsa programas de subespecialización en cirugía oncológica, hemato-oncología, radioterapia avanzada y enfermería oncológica, un eje fundamental para la continuidad del cuidado.

Al respecto, el Dr. Luis Marín, subdirector médico de Cirugía Oncológica y director académico de FALP, enfatiza que la educación médica en cáncer no puede limitarse solo a las competencias técnicas: “Hoy, formar oncólogos implica desarrollar vocación de estudio permanente, humildad intelectual para actualizar conocimientos que inevitablemente quedan obsoletos y, sobre todo, una orientación profunda al bienestar del paciente como ser integral. También implica formar a quienes preceden a los oncólogos en la ruta clínica: el médico de atención primaria, el internista, la enfermera de cabecera. Ahí se define gran parte de la oportunidad y efectividad de la atención oncológica”.

No obstante, preparar nuevos profesionales es insuficiente si no existe una red capaz de recibirlos y articular su trabajo. Enfrentar el cáncer requiere que todos los niveles del sistema de salud estén preparados para identificar, derivar y gestionar oportunamente a los pacientes, garantizando una atención oncológica de excelencia técnica, con sentido humano y accesible para todas las personas, independiente del lugar donde vivan.

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