¡Comienza a fortalecer tus defensas para un otoño-invierno más protegido!

La pronta llegada del clima más frío puede ser un desafío para el sistema inmunológico, pero la buena noticia, es que podemos empezar desde ya a potenciarlo integrando hábitos que facilitarán esta tarea. ¡Toma nota y ponlos en práctica desde hoy!

Aunque trabaje de forma silenciosa, el sistema inmunológico está siempre atento para protegernos ante posibles amenazas.

Sus células, conocidas como glóbulos blancos o leucocitos, conforman un verdadero ejército especializado en el combate contra virus, bacterias y hongos para evitar infecciones, y también, son protagonistas en la destrucción de células tumorales.

Uno de los tipos de leucocitos a cargo de esa tarea son los linfocitos natural killer (NK) o “asesinos naturales”. Este tipo de célula proviene de la médula ósea, se encuentra en la sangre y tejidos linfáticos, siempre preparadas para defendernos de manera temprana de patógenos externos y de células propias dañadas, como las células tumorales, evitando su multiplicación.

La temporada de bajas temperaturas se acerca y con ella el aumento de las infecciones respiratorias. Mantener un sistema inmune saludable y en óptimas condiciones es esencial para disminuir el riesgo de este tipo de enfermedades, así como también para reducir el riesgo de cáncer. Aquí te señalamos algunos hábitos que te ayudarán a fortalecer tu sistema inmunológico.

1. Cuida tu alimentación y tu flora intestinal:

Tan solo en el intestino, existen alrededor de 100 billones de bacterias de hasta 1.000 especies distintas. Al contrario del efecto amenazador que tienen algunas bacterias provenientes del exterior, las que conforman la flora intestinal refuerzan el sistema inmunológico, facilitan la absorción de minerales esenciales y ayudan a equilibrar el tránsito intestinal. Nuestros hábitos alimenticios tienen un gran impacto en la composición de nuestra microbiota intestinal. El consumo de alimentos  ricos en fibra y muchos de los ingredientes de las dietas mediterráneas y las dietas basadas en plantas favorecen el mantenimiento de una microbiota diversa y saludable. Algunos ejemplos son el brócoli, alcachofas, espárragos, pescado, aceite de oliva, pepinillos, yogur natural, aceitunas, manzanas, frutillas, entre otros. Por otra parte, una alimentación balanceada es fundamental para obtener las proteínas, minerales y otros nutrientes necesarios para mantener un adecuado funcionamiento de nuestros glóbulos blancos.

2. Aprende técnicas para manejar el estrés:

El estrés, en cierta medida, es útil, ya que puede ayudarnos a protegernos ante un peligro inminente. Sin embargo, cuando estamos siempre preocupados o tensionados, el cuerpo segrega adrenalina y cortisol de forma permanente, afectando la acción de las células inmunitarias, como los linfocitos B y las NK. Integrar actividades que nos ayuden a relajarnos, como leer, bailar, escuchar música o pasar tiempo con la gente que queremos, podrá ayudarnos a liberarnos del círculo vicioso del estrés y fortalecer nuestras defensas.

3. Haz ejercicio durante todo el año:

Además de entregarnos beneficios a nivel físico y emocional, el ejercicio moderado es un factor fundamental para la mantención de un sistema inmunológico óptimo. Concretamente, lo que provoca es una mayor producción de glóbulos blancos y al mejorar la circulación sanguínea, potencia la distribución, el tráfico y las capacidades funcionales de las células inmunitarias.

4. Toma la importancia a una buena noche de sueño:

Con las exigencias y responsabilidades del día a día, a veces olvidamos la importancia de tener un descanso reparador por las noches. La falta de horas de sueño o un sueño de mala calidad puede aumentar los niveles de inflamación. Dormir de 7 a 8 horas diarias, refuerza la respuesta inmune innata, o sea, la primera línea de defensas ante infecciones, y disminuye los niveles de adrenalina y cortisol en sangre.

5. Dile “no más” al cigarro:

El tabaquismo es un hábito tremendamente perjudicial para la salud del organismo. Junto con aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares y de distintos tipos de cáncer, el consumo de tabaco y nicotina debilita a los macrófagos, un tipo de glóbulo blanco encargado de rodear y destruir microorganismos, como las bacterias, y de extraer las células muertas. Dejar de fumar, ayuda a fortalecer el sistema inmunológico y mejorar la salud en general.

¡Los hábitos saludables, son tus mejores aliados para cuidarte!

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