Si bien no hay certezas absolutas sobre sus causas, el profesional explica que esta patología está asociada a factores genéticos y ambientales. Dentro de los primeros se incluyen la criptorquidia (testículo no descendido), tener antecedentes familiares de cáncer testicular, así como haberlo padecido antes, y ser VIH positivo. En lo que concierne a los factores de riesgo ambientales, estos no se conocen con la precisión que ha sido posible establecer en otros cánceres, “pero es probable que el tabaquismo, la contaminación ambiental y el uso de anabólicos tengan injerencia en su desarrollo”.
Al igual que en otros tipos de cáncer, la prevención y la detección tempranas son las armas más eficaces en el combate de los tumores testiculares, que crecen rápidamente, según Díaz. “Desde el punto de vista educativo, lo más importante es difundir el autoexamen, del mismo modo en que se difunde la palpación de las mamas en las mujeres. Es esencial que niños y jóvenes aprendan a examinar sus genitales y que cualquier cosa fuera de lo habitual los lleve a consultar o a avisar a sus padres”.
El especialista aconseja palpar los testículos al menos una vez al mes y sostiene que el momento más adecuado y de mayor comodidad es durante las duchas. “Cuando uno conoce su propio cuerpo, detectar cualquier anomalía se vuelve mucho más fácil. El área genital muchas veces está sujeta a tabúes heredados y eso genera un problema para la prevención. Hay que educar desde pequeños a los niños en torno a su cuerpo”.
La mayor señal de alerta a la que deben estar atentos es el aumento del volumen testicular, el principal síntoma de cáncer.
“Aunque también puede haber dolor o ginecomastia (crecimiento de las mamas), el incremento del volumen es el más común y en ese caso hay que consultar de inmediato. Como esta enfermedad se da habitualmente en jóvenes, en ciertas ocasiones por desconocimiento o vergüenza se dejan estar y consultan tardíamente, cuando una pequeña protuberancia ya es de gran tamaño”, relata.
El diagnóstico del cáncer testicular se realiza mayoritariamente a través de un examen clínico, dice el doctor Díaz. “También son importantes los análisis de laboratorio: si bien hay distintos tipos de tumores, algunos marcadores que son específicos para varios grupos de ellos se elevan y ayudan a diagnosticar. Existe un tercer pilar: la ecografía testicular, que es rápida, no invasiva y muy sensible para la detección de nódulos intra-testiculares”, explica.