punto, la enfermedad se puede tratar para intentar revertirla, ese es el objetivo, pero no podemos prometer a los pacientes que siempre será así”, explica el especialista. La progresión de esta patología tiene como siguiente eslabón la cirrosis, daño crónico generado con el paso de los años, en que cicatrices se han ido apoderando del hígado y el tejido funcional disminuye. Entre los factores que la originan se cuentan también el consumo de alcohol y las infecciones por virus de la hepatitis B y C, y enfermedades inmunológicas.
“Toda cirrosis conlleva riesgo de desarrollar cáncer hepático, es el factor principal para la mayoría de los casos. Hay factores que causan más cirrosis que otros, como el alcohol y las hepatitis virales, pero así como se ven las cosas, es posible que el hígado graso vaya ganando terreno, tanto en cirrosis y cáncer hepático, como en trasplantes hepáticos”, explica el hepatólogo de FALP. Y también advierte: “El cáncer hepático a veces se puede desarrollar en ausencia de cirrosis. Los pacientes pueden estar en etapas previas e igualmente desarrollar un tumor. Por eso, quienes son diagnosticados con esteatohepatitis no alcohólica deben ser vigilados por un especialista, son pacientes de riesgo y debemos pensar que podrían desarrollar cáncer, sin estar esperando la cirrosis”.