En los últimos años se han incorporado nuevas herramientas diagnósticas, como técnicas avanzadas de ecocardiografía y biomarcadores, además de estrategias y medicamentos cardioprotectores para determinados pacientes. “Estos avances redefinen el paradigma de cuidado: el foco ya no está solo en tratar el cáncer, sino en proteger el corazón durante y después del tratamiento, con un enfoque más personalizado y multidisciplinario”, afirma el Dr. Eduardo Bórquez, especialista en cardio-oncología de FALP, y agrega: “No se trata solo de prolongar la vida, sino de asegurar que esa vida sea digna, funcional y significativa”.