“A los 16 años fui diagnosticada con un linfoma de Hodgkin en etapa 4. Estuve en tratamientos de quimioterapia, hospitalizada, fui trasplantada de médula ósea y también tuve radioterapia. Después de 5 años bien, recaí. Y cuando ya no había más tratamientos disponibles, mi médico del servicio público se contactó con el doctor Raimundo Gazitúa de FALP, quien me llamó personalmente para ver si podía optar al ensayo clínico que estaban realizando aquí”, cuenta Dafne Moreno, hoy de 27 años.
Los estudios clínicos permiten evaluar la seguridad y eficacia de nuevas técnicas, medicamentos o exámenes, a través de distintas fases antes de su aprobación para uso en personas y posterior comercialización. Todo el proceso se rige por estrictos lineamientos internacionales que garantizan la protección de los participantes y la calidad científica de los datos obtenidos. En el estudio del cáncer son clave para el desarrollo de nuevos tratamientos, por ejemplo, en patologías como el melanoma, para el que hace 15 años no existían terapias eficaces y la sobrevida era baja.
“Los ensayos clínicos son fundamentales para el desarrollo de la ciencia. Hoy día estamos transformando una enfermedad mortal, lentamente, en una enfermedad crónica. De hecho, las expectativas de vida de los pacientes, gracias a las nuevas combinaciones desarrolladas en la investigación, han cambiado el paradigma de los tratamientos en los últimos 20 años. Sin estudios clínicos no hay desarrollo de potenciales nuevos blancos terapéuticos”, afirma el Dr. Christian Caglevic, Director Científico de Fundación Arturo López Pérez (FALP).
Por su parte, Evelyn Silva, Gerente de Gestión del Centro de Investigación e Innovación en Cáncer de FALP, agrega: “Un estudio clínico es una instancia para evaluar cómo está funcionando un nuevo tratamiento o una nueva droga. Entre 2019 y 2024, FALP tuvo un incremento del 140% en esta materia, pasando de 67 a 165 estudios clínicos en desarrollo. Somos la institución que más estudios clínicos en cáncer realiza en Chile ”.