La detección temprana del cáncer colorrectal puede marcar una gran diferencia: cuando se diagnostica en etapas iniciales, las tasas de supervivencia superan el 90%. En etapas más avanzadas, el manejo de la enfermedad puede requerir una combinación de tratamientos como cirugía, quimioterapia, radioterapia o terapias dirigidas, con el objetivo de controlar la enfermedad, mejorar la sobrevida y mantener la mejor calidad de vida posible.
Tratamientos
Polipectomía
Técnica mínimamente invasiva que permite eliminar los pólipos presentes en ciertas zonas del organismo, en este caso, del colon y recto. La Polipectomía se realiza de manera paralela a la colonoscopía, antes que se presente el cáncer como también en sus etapas iniciales
Cirugía
Es el tratamiento más común para el cáncer colorrectal y puede realizarse de manera tradicional (abierta), laparoscópica o robótica, según las características del tumor y del paciente.
Mediante una hemicolectomía se extrae la parte del colon afectada por el tumor, una porción de tejido normal alrededor y los ganglios linfáticos adyacentes, para ser examinados y determinar si están comprometidos.
Quimioterapia
Puede administrarse después de la cirugía, para destruir células malignas que pudieran haber quedado y evitar así que el cáncer regrese (quimioterapia adyuvante); antes de la cirugía para ayudar a reducir el tamaño del tumor y facilitar la operación (quimioterapia neoadyuvante); o como tratamiento paliativo para casos avanzados en que haya metástasis en otros órganos.
Radioterapia
Puede administrarse en tumores de recto para reducir el tumor antes de la cirugía, destruir células malignas o aliviar síntomas.
Terapia dirigida
La inmunoterapia consiste en un tipo de medicamento que busca estimular las defensas del organismo —los linfocitos T— para que ataquen a las células tumorales. El tipo más utilizado en oncología es el de anticuerpos monoclonales, cuya misión es interrumpir la actividad de las células malignas estimulando al sistema inmunológico.
Inmunoterapia
La inmunoterapia consiste en un tipo de medicamento que busca estimular las defensas del organismo —los linfocitos T— para que ataquen a las células tumorales. El tipo más utilizado en oncología es el de anticuerpos monoclonales, cuya misión es interrumpir la actividad de las células malignas estimulando al sistema inmunológico.
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