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Información sobre el Cáncer de Piel
TIPOS DE CÁNCER DE PIEL
CARCINOMA DE CÉLULAS BASALES
Es el tipo más común de cáncer de piel y, además, la forma más frecuente de todos los cánceres.
Se origina por el crecimiento anormal y descontrolado de células basales, generalmente en zonas del cuerpo expuestas al sol. Aunque aparece con mayor frecuencia en la cara, cabeza y cuello, puede desarrollarse en cualquier parte.
Puede manifestarse como llagas abiertas, manchas rojas, crecimientos rosados, protuberancias brillantes, cicatrices o lesiones con bordes enrollados y ligeramente elevados, a veces con una hendidura central. En ocasiones, estas lesiones pueden supurar, formar costras, picar o sangrar.
CARCINOMA DE CÉLULAS ESCAMOSAS
Es el segundo tipo más común de cáncer de piel y se caracteriza por un crecimiento anormal y acelerado de células escamosas.
Suele aparecer en las áreas del cuerpo expuestas al sol, como cara, orejas, labios y dorso de las manos. También puede surgir en cicatrices o llagas crónicas de la piel en otras partes del cuerpo. Si bien es menos frecuente que el carcinoma basocelular, este tipo de cáncer puede extenderse a los ganglios linfáticos y producir metástasis.
Puede presentarse como manchas rojas y escamosas, llagas abiertas, piel áspera o engrosada, lesiones con aspecto de verruga o crecimientos elevados con una depresión central. En ocasiones pueden formar costras, picar o sangrar.
MELANOMA
Es un tipo agresivo de cáncer de piel que se origina en los melanocitos, células encargadas de producir el pigmento que da color a la piel. Es particularmente peligroso debido a su alta capacidad de diseminarse a otros órganos si no se detecta y trata de manera precoz.
Solo el 25% de los melanomas proviene de lunares existentes; el 75% restante se desarrolla en zonas de la piel sin lunares previos. Aunque es el menos frecuente de los cánceres de piel, el melanoma es responsable de aproximadamente el 75% de las muertes asociadas a esta enfermedad.
Se produce cuando el daño del ADN, causado por quemaduras solares o por la exposición a radiación UV , desencadena mutaciones en los melanocitos, provocando un crecimiento celular descontrolado.
TIPOS DE MELANOMA
Melanoma de extensión superficial
Es el tipo más común de melanoma y puede surgir a partir de un lunar existente o como una lesión nueva.
Se presenta con mayor frecuencia en el torso de los hombres, las piernas de las mujeres y la parte superior de la espalda en ambos sexos.
Puede aparecer como una mancha asimétrica, plana o ligeramente elevada y descolorida, con bordes irregulares y variación de colores, que pueden incluir tonos marrón, negro, rojo, rosa, azul o blanco. En algunos casos puede carecer de pigmento y se presenta como una lesión rosada o del mismo color de la piel.
Melanoma lentigo maligno
Se presenta principalmente en personas mayores y suele desarrollarse en piel dañada por el sol, en especial en la cara, las orejas, los brazos o la parte superior del torso.
Puede aparecer como una mancha plana o ligeramente elevada, con bordes irregulares. Su color suele ser negro azulado, pero puede variar entre tonos tostados, marrones o marrón oscuro.
Melanoma lentiginoso acral
Es el tipo de melanoma más frecuente en personas de raza negra o afrodescendientes.
Suele desarrollarse en zonas difíciles de detectar, como debajo de las uñas (subungueales), en las plantas de los pies o en las palmas de las manos. Puede presentarse como un área de color negro o marrón.
Melanoma nodular
Es el tipo de melanoma más agresivo y representa entre el 10 y el 15% de todos los casos.
Crece más rápidamente y en mayor profundidad que otros tipos de melanoma. Se localiza con mayor frecuencia en el torso, las piernas, los brazos y el cuero cabelludo, especialmente en hombres mayores. Al momento del diagnóstico, suele estar ya en una fase invasiva.
Se manifiesta como una protuberancia en la piel, habitualmente de color negro azulado o rosado a rojo.
Carcinoma de células de Merkel
Es una forma poco común y muy agresiva de cáncer de piel, con alto riesgo de recurrencia y propagación (metástasis).
Entre sus principales factores de riesgo se encuentran la exposición al sol, la piel clara y un sistema inmunitario debilitado.
Puede aparecer tanto en zonas expuestas como no expuestas al sol, generalmente como un bulto nacarado similar a un grano, a veces del color de la piel, rojo, morado o rojo azulado, y rara vez es sensible al tacto.
Sarcoma de Kaposi
Es un tipo poco frecuente de cáncer de piel que se origina en las células que recubren los vasos sanguíneos o linfáticos. Está asociado a la infección por el virus herpes humano tipo 8.
Puede presentarse como lesiones de color rojo, morado o marrón en la piel, mucosas, ganglios linfáticos u otros órganos. Las lesiones pueden ser planas o ligeramente elevadas y tienen la capacidad de crecer y diseminarse con rapidez.
TRATAMIENTOS PARA EL CÁNCER DE PIEL
Así como existen distintos tipos de cáncer de piel, también hay diversas opciones de tratamiento. El tipo de tumor y sus características definirán la estrategia y las terapias, las que pueden incluir:
CIRUGÍA ESCISIONAL
Es el tratamiento inicial para cánceres de piel diagnosticados en fases tempranas, sin que la enfermedad se haya extendido más allá del tumor original. Consiste en extirpar todo el tumor canceroso, junto con un margen de piel presumiblemente sana alrededor del mismo como medida de seguridad.
Dependiendo del tamaño y la ubicación del tumor, la herida puede dejarse abierta para que cicatrice por sí sola o el médico podrá cerrarla con puntos.
Esta técnica se utiliza en el tratamiento de carcinomas de células basales, carcinomas de células escamosas y melanomas.
CIRUGÍA MICROGRÁFICA DE MOHS
Es el tratamiento estándar para muchos carcinomas de células basales y carcinomas de células escamosas, especialmente en áreas delicadas como la cara, donde es crucial preservar tanto la función como la apariencia del tejido.
En este procedimiento se eliminan capas del tumor y se examinan de inmediato bajo un microscopio para verificar si quedan células cancerosas (“raíces” del cáncer). De ser necesario, se extraen más capas hasta eliminar el tumor por completo. Este enfoque es muy preciso, lo que permite conservar la mayor cantidad posible de tejido sano y se va realizando in situ por etapas, mientras el paciente espera.
RADIOTERAPIA
Consiste en dirigir haces de rayos X de baja energía hacia el tumor para destruir las células cancerosas. Este tratamiento se recomienda para el manejo de carcinomas de células basales o carcinomas de células escamosas que son difíciles de abordar quirúrgicamente, así como en pacientes de edad avanzada u otras personas con problemas de salud que dificulten la cirugía.
INMUNOTERAPIA
La inmunoterapia estimula al sistema inmunológico (de defensa) del organismo para que reconozca y ataque las células cancerosas. Durante los últimos años, este tipo de tratamiento ha demostrado ser especialmente efectiva en melanomas metastásicos (que ya se han diseminado por el cuerpo) y en melanomas que no son operables. La inmunoterapia puede administrarse sola o en combinación con quimioterapia, dependiendo del caso.
QUIMIOTERAPIA
La quimioterapia utiliza fármacos específicos para destruir las células cancerosas. Si bien es un tratamiento efectivo, también puede tener efectos secundarios significativos, como náuseas o pérdida del cabello. Estos efectos pueden abordarse con tratamientos complementarios indicados por el oncólogo. La quimioterapia es más común en melanomas metastásicos o cuando otros tratamientos no son efectivos.
Es importante que cada paciente reciba un tratamiento personalizado según el tipo y la extensión de su cáncer de piel. Además, siempre es recomendable consultar con un especialista para determinar el mejor enfoque terapéutico.