Fumador desde los 20 a los 60 años, Azelio Barozzi, hoy de 74 años, decidió dejar el cigarrillo tras presentar algunas molestias durante las mañanas. El año pasado, en un control rutinario, su antígeno prostático salió alterado, dando paso al diagnóstico de un cáncer de próstata. Desde Punta Arenas llegó hasta FALP donde, tras una serie de exámenes, se detectó además un cáncer bilateral de pulmón que pasó a ser prioridad en su tratamiento.
Azelio recuerda que, frente a ese panorama, “lo de la próstata era secundario y, había que tratar en primera instancia el pulmón. Si no se hacía en ese minuto, tenía una proyección de vida de no más de dos años, porque era extraordinariamente agresivo”.
Su tratamiento lo pudo llevar adelante gracias al Convenio Oncológico Fondo Solidario de FALP, del que es beneficiario hace varios años. “Lo simpático de esto es que tomamos el Convenio de FALP por mi esposa, no por mí. O sea, nunca me pasó por la cabeza tener un cáncer y ahora tengo dos”, cuenta.
Según él, su esposa, Bernardita, ha sido un apoyo “extraordinario y fundamental” en todo este proceso. “Con las quimioterapias tú no sabes cómo te vas a sentir, lo has escuchado de algunas personas, pero no sabes cómo tu cuerpo va a responder, son procesos que se van complicando. Ahora estamos en una etapa que llamamos de recuperación, de estar en casa antes de pasar a la radioterapia para ya tratar el cáncer de próstata”, comenta Bernardita.
Su médico tratante, el Dr. Juan Emilio Cheyre, jefe de Cirugía de Tórax de FALP, detalla que cada uno de los tumores pulmonares se encontraba en una etapa inicial, lo que permitió realizar un tratamiento quirúrgico poco invasivo.
“Tuve la oportunidad de ser tratado con el robot Da Vinci, lo que fue muy bueno. Es una máquina extraordinaria porque en las dos operaciones -bastante complicadas, por lo que me informó el doctor- el post operatorio realmente fue excelente. O sea, en uno o dos días ya estaba casi listo para irme a la casa”, asegura Azelio.
Asimismo, el especialista describe que “gracias a la tecnología robótica pudimos realizar una cirugía en que se extirparon por completo los tumores, respetando al máximo su tejido pulmonar. De esa forma, hoy don Azelio no tiene tumor en el pulmón y esperamos que pueda mantenerse sano una gran cantidad de tiempo“.
Azelio está en el proceso de espera para un segundo chequeo post tratamiento. “En el primero ya no hubo ningún atisbo de la enfermedad. Ahora estoy a la espera de volver a Santiago para enfocarnos definitivamente en el cáncer de próstata”, dice. Azelio retornará a FALP, donde su experiencia ha estado marcada por la calidez.
“La atención del personal fue excelente y mi equipo clínico se portó muy bien. En especial, aprecio la relación que establecimos con mi médico tratante. Estoy muy agradecido de FALP”, finaliza.