El diagnóstico de metástasis confirma uno de los peores miedos de los pacientes con cáncer: la enfermedad está avanzando, ramificándose a otros órganos, por lo que las posibilidades de recuperación disminuyen con respecto a las personas con la enfermedad en etapas iniciales, cuando aún está localizada. Cuando se habla de metástasis, muchos asumen que curarse no es una opción.
Sin embargo, el estado de avance de un cáncer no se enmarca exclusivamente en dos polos. “Cuando el cáncer desarrolla las primeras metástasis y aún no tiene las capacidades de diseminación masiva, si se realiza un tratamiento enérgico para controlarlas, los pacientes tienen una mucho mejor evolución e, incluso, un porcentaje significativo de cura. Esto ha sido demostrado categóricamente en estudios recientes bien reconocidos por los especialistas en el tema”, explica el Dr. Pablo González, subdirector médico de Radioterapia Oncológica de FALP.
El concepto usado para describir ese escenario es oligometástasis, que significa pocas metástasis. “Hay un universo de pacientes que se encuentran en esta situación y que pueden mejorar o tener un mejor pronóstico si se les trata de manera distinta al abordaje tradicional de las metástasis, que se limita a quimioterapia, hormonoterapia e inmunoterapia”, agrega el Dr. González.
El Dr. Moisés Russo, oncólogo radioterapeuta de FALP, afirma que, para iniciar ese tratamiento se requieren algunas condiciones: que se haya utilizado un método de detección capaz de encontrar la mayoría de las metástasis que no sean microscópicas; evaluar la historia natural dela enfermedad, las condiciones físicas del paciente; y, principalmente, contar con un mecanismo por medio del cual esas metástasis puedan ser tratadas con bajo riesgo para el paciente: “Actualmente tenemos esa tecnología”, dice.
Se refiere a la radioterapia robótica estereotáxica, administrada mediante el equipo CyberKnifeM6: una alternativa de tratamiento indolora y ambulatoria.
“Este robot, único en Chile, puede seguir los patrones respiratorios de las personas durante el tratamiento, asegurando un mínimo riesgo de daño a cualquiera de los tejidos sanos y la máxima certidumbre posible de eliminar las células tumorales a las que se enfoca, con precisión submilimétrica”, comenta el Dr. Moisés Russo.