“La red de apoyo es fundamental. Además, este cáncer ataca lo que sentimos como más femenino, que son las mamas y el pelo. Me costó mucho reconocerme frente al espejo, aceptarme y quererme así, pero descubrí que la belleza es mucho más que eso; es quién soy yo, qué cosas lindas tengo. Antes me costaba reconocer mis virtudes, pero ahora me amo y me doy tiempo que antes creía que no tenía, ya sea para ir a mis controles o hacer cosas que me gustan. Dentro de lo fuerte del proceso, a mí me cambió la vida, y para bien”.