El amor, en todas sus manifestaciones, ayuda a dar consuelo y una sensación de paz no sólo a los pacientes, sino también a sus familias”, afirma el Dr. Lawrence H. Einhorn, laureado oncólogo clínico, en la publicación de la prominente Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO). En su artículo “El amor en los tiempos del cáncer”, revela que sus más de 40 años de carrera lo han guiado a la siguiente conclusión: lo que lleva a un paciente a enfrentar con fe y determinación su enfermedad es, precisamente, el amor. “Desde mi experiencia profesional, he observado cómo el amor beneficia a un enfermo”, comenta Paola San Martín, psico-oncóloga del Instituto Oncológico FALP. “El entorno afectivo del paciente oncológico puede impactar mejorando su calidad de vida, la aceptación de la enfermedad, la manera de afrontarla y en que tenga un mayor compromiso con su tratamiento, lo que influye en su recuperación. El afecto produce cambios: cuando hay un cuidado amoroso, la oxitocina, hormona asociada al amor y el bienestar, aumenta en la persona que lo recibe”.