La terapia de cesación tabáquica se presenta como una alternativa para superar la adicción a la nicotina. Pero, explica la especialista, la primera regla para su implementación es clara: “Va a ayudar a la persona que quiere dejar de fumar, no se le puede ofrecer a alguien que no desea abandonar ese hábito. Sin embargo, la entrevista motivacional es una herramienta que se debe utilizar en cada consulta del paciente fumador”.
La motivación para intentar dejar el cigarro, cuenta la Dra. Maldonado, suele provenir de algún hecho puntual que ha hecho reaccionar al paciente: “El hallazgo de una mancha en el pulmón, independiente de que sea positivo o negativo; un diagnóstico de enfisema o el hallazgo de cáncer en algún familiar cercano. Cosas como éstas hacen que acuda a un broncopulmonar”.
El programa para superar el hábito tabáquico involucra tres aristas: una terapia farmacológica “que ayuda a bloquear efectos positivos de la nicotina sobre el cerebro y disminuye los síntomas abstinencia por la cesación; el reemplazo nicotínico; y tratamiento cognitivo conductual”. El requerimiento de medicación se puede evaluar mediante un cuestionario simple que mida el grado de dependencia a la nicotina. Con una dependencia alta, el paciente se va a beneficiar del uso de terapia farmacológico”.
CIGARRILLOS ELECTRÓNICOS
En sus esfuerzos por dejar de fumar, algunas personas deciden recurrir a los cigarrillos electrónicos. Estos dispositivos han captado la atención de los investigadores y cada tanto aparece un estudio al respecto. El año pasado, por ejemplo, se daba cuenta de que el vapor de los dispositivos que contienen nicotina causa daños en el ADN, lo que aumentaría el riesgo de desarrollar tumores de pulmón y vejiga. El mismo estudio, realizado por la Facultad de Medicina de la Universidad de Nueva York, planteó además que producían una disminución en las proteínas que reparan el ADN.
Esta semana, un estudio del Instituto Cardiovascular de Stanford describió los peligros de los saborizantes de los cigarrillos electrónicos —especialmente canela y mentol—, afirmando que su vapor afecta el funcionamiento de las células que recubren los vasos sanguíneos y el corazón, lo que aumenta el riesgo de desarrollar una enfermedad cardiovascular.
“Ninguna sociedad científica a nivel mundial respalda el cigarrillo electrónico como alternativa para dejar de fumar. Esa es una idea que no cuenta con respaldo científico; los cigarrillos electrónicos —con o sin nicotina— siguen potenciando el
mismo hábito. La alternativa para dejar de fumar es suprimir el hábito y abandonar una conducta de dependencia”, finaliza la Dra. Alejandra Maldonado.