Las terapias -que están al alcance de los especialistas y que se administran por vía indovenosa- pueden ser efectivas contra el melanoma y el cáncer de pulmón y otros tipos de cánceres.
Una de ellas es ipilimumab, que bloquea una proteína de punto de control llamada CTLA-4. Dos más, pembrolizumab y nivolumab, se dirigen a otra proteína de punto de control llamada PD-1. Un tercer medicamento, atezolizumab, se dirige a uno llamado PD-L1. El especialista precisa que otros fármacos como avelumsb, durvalumab, entre otros, se cree que estarán prontamente disponibles.
La Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) aprobó ipilimumab en 2011 y pembrolizumab y nivolumab en 2014, todos para el tratamiento del melanoma. En 2015, la FDA también aprobó nivolumab y pembrolizumab para el cáncer de pulmón no microcítico y nivolumab para el carcinoma de células renales. Posteriormente han aparecido nuevas aprobaciones en distintas indicaciones para estos fármacos.
De esta forma, este tratamiento se puede aplicar a pacientes que ya tuvieron cáncer y quieren evitar recaídas; también junto a tratamiento convencional (quimio o radioterapia) como coadyuvante para potenciar sus beneficios; y además en pacientes que ya tienen metástasis o han pasado a cuidados paliativos, pues aumenta sobrevida y calidad de vida, destruyendo micrometástasis y en algunos casos permitiendo nueva opción de cirugía, que hasta entonces se había descartado.