Hace 7 años atrás, realizarse chequeos preventivos anuales o practicarse el autoexamen testicular no estaba dentro de las prioridades del profesor Pedro Maureira. A sus 33 años, se sentía invulnerable. Hasta que los exámenes preoperatorios para una intervención de vesícula arrojaron niveles anormales y así recibió el diagnóstico de leucemia premielocítica aguda. Y luego de haber iniciado el tratamiento, se sumó un dolor e inflamación en la parte baja del abdomen y tras una ecografía supo que tenía otro tumor. Esta vez en el testículo”. “Cuando recibí este segundo diagnóstico pensé: no tengo vuelta. No puedo luchar contra dos cosas a la vez. Pero me sobrepuse y me operé, para luego retomar el segundo ciclo de quimioterapia, para curar la leucemia. Estuve al menos 6 meses entrando y saliendo del Instituto Oncológico para los tratamientos, hasta que finalmente pude vencer el cáncer e incorporarme a mi vida