El principal síntoma de alerta del sarcoma es un dolor persistente y diferente al asociado a una lesión o al desgaste físico. “Es un dolor intenso, progresivo, predominantemente nocturno, que no cede con antiinflamatorios y empeora con el tiempo. Además, suele acompañarse de un aumento de volumen o una masa”, señala el especialista.
La baja prevalencia de esta enfermedad contribuye a que, en muchos casos, el diagnóstico se retrase. “No existen programas de pesquisa como ocurre con otros cánceres y, en ocasiones, las lesiones se interpretan como benignas”, advierte el Dr. García-Huidobro.
En diciembre de 2024, Nieves fue sometida a una cirugía de cadera. Casi un año después debió enfrentar una nueva operación debido a la aparición de otro sarcoma, esta vez en la ingle.
Aunque para sus hijas el diagnóstico fue devastador, ella transmite un mensaje de esperanza y resiliencia: “Soy una persona de mucha fe, pero tenemos que entender que la fe no es querer que se haga lo que yo quiero, sino aceptar lo que la vida te está entregando y vivirla con la mayor felicidad posible”.