Entre los principales factores de riesgo de los distintos tipos de cánceres hematológicos se encuentran la edad avanzada, los antecedentes familiares de enfermedades hematológicas y algunas alteraciones genéticas. Las señales de alerta suelen ser inespecíficas e incluyen cansancio extremo o fatiga constante, infecciones frecuentes, fiebre sin causa aparente y sudoración nocturna excesiva. También pueden aparecer pérdida de peso involuntaria, palidez, moretones o sangrados fáciles, además de ganglios inflamados en cuello, axilas o ingles.
Los tratamientos para los cánceres hematológicos han avanzado significativamente durante los últimos años gracias al desarrollo de inmunoterapias, terapias dirigidas y nuevos medicamentos biológicos. Sin embargo, la gran mayoría son de altos costos, lo que dificulta el acceso oportuno para numerosos pacientes y sus familias.
En este contexto, los estudios clínicos hematológicos se han convertido en una alternativa clave para quienes necesitan nuevas opciones terapéuticas. “En cánceres hematológicos como el mieloma múltiple, los ensayos clínicos han cambiado radicalmente el pronóstico de los pacientes durante los últimos años. Gracias a estas investigaciones hoy contamos con tratamientos más efectivos, específicos y, en muchos casos, mejor tolerados”, comenta el Dr. Gazitúa.
Desde 2022, FALP ha abierto más de 20 ensayos clínicos en hematología, beneficiando a más de 100 pacientes: “Uno de los aspectos más valiosos de los estudios clínicos es el seguimiento cercano y multidisciplinario que reciben los pacientes. Hay controles permanentes, monitoreo continuo y una relación muy estrecha con el equipo médico. Muchas personas llegan después de haber agotado otras alternativas o tras una recaída. En esos casos, acceder a terapias innovadoras puede representar una nueva oportunidad para controlar la enfermedad”, concluye el hemato-oncólogo.