Formar oncólogos no basta
El cáncer es uno de los principales desafíos sanitarios del país. Sin embargo, aún persisten factores que dificultan una atención oncológica oportuna y adecuada, como diagnósticos tardíos, derivaciones incorrectas, tiempos de espera prolongados y fragmentación del cuidado. Estas barreras reflejan brechas formativas y de gestión en todos los niveles de atención de salud, evidenciando la necesidad de fortalecer tanto la formación especializada como la capacidad de respuesta de la red asistencial.
En este contexto, FALP participa en la formación de 22 de los 40 oncólogos médicos que actualmente se encuentran en proceso de especialización en el país e impulsa programas de subespecialización en cirugía oncológica, hemato-oncología, radioterapia avanzada y enfermería oncológica, un eje fundamental para la continuidad del cuidado.
Al respecto, el Dr. Luis Marín, subdirector médico de Cirugía Oncológica y director académico de FALP, enfatiza que la educación médica en cáncer no puede limitarse solo a las competencias técnicas: “Hoy, formar oncólogos implica desarrollar vocación de estudio permanente, humildad intelectual para actualizar conocimientos que inevitablemente quedan obsoletos y, sobre todo, una orientación profunda al bienestar del paciente como ser integral. También implica formar a quienes preceden a los oncólogos en la ruta clínica: el médico de atención primaria, el internista, la enfermera de cabecera. Ahí se define gran parte de la oportunidad y efectividad de la atención oncológica”.
No obstante, preparar nuevos profesionales es insuficiente si no existe una red capaz de recibirlos y articular su trabajo. Enfrentar el cáncer requiere que todos los niveles del sistema de salud estén preparados para identificar, derivar y gestionar oportunamente a los pacientes, garantizando una atención oncológica de excelencia técnica, con sentido humano y accesible para todas las personas, independiente del lugar donde vivan.