Cuando la sexualidad es puesta a prueba

El diagnóstico y tratamiento de cualquier tumor pueden impactar en distintos ámbitos de la vida de una persona, incluida su sexualidad.

El cáncer de próstata, de mama y de cuello uterino, así como los de ovario, endometrio, vulva y vagina producen una serie de problemas físicos y falta de deseo sexual que impactan tanto al paciente como a su pareja.

El Dr. Héctor León, jefe del equipo de Ginecología Oncológica del Instituto Oncológico FALP, explica que cuando se necesitan tratamientos como la radioterapia –en particular braquiterapia, que es un dispositivo que irradia directamente la vagina–, “Se generan efectos mayores. La vagina tiende a estrecharse y, en ocasiones, a acortarse, lo que genera dolor y sangrado durante la relación sexual. Adicionalmente, la radiación local en la vagina puede producir irritación en la vejiga, que se manifiesta con orina con sangre, o una rectitis actínica”. Según el especialista, en general las mujeres jóvenes que han conservado sus ovarios recuperan su vida sexual de manera más o menos normal pasado un periodo de incomodidad inicial. En cuanto a tumores de ovario y endometrio existe la dificultad de que no pueden usar una terapia hormonal de reemplazo que alivie los síntomas propios del climaterio.

El tratamiento del cáncer de mama genera consecuencias similares. La Dra. Mabel Hurtado, del equipo de mama explica que cuando hay receptores positivos, la paciente probablemente tendrá que recibir una terapia antihormonas. Con el Tamoxifeno puede sentir bochornos y sequedad vaginal, especialmente. Un tercio o menos de las operaciones por cáncer de mama requerirá una mastectomía total y normalmente el trabajo de reconstrucción se hace de inmediato.

En tanto en el cáncer de próstata, los tratamientos impactan directamente en la capacidad de los hombres de lograr una erección apropiada para tener relaciones sexuales. El Dr. Camilo Sandoval, jefe del equipo de Urología Oncológica de FALP indica que las técnicas mínimamente invasivas permiten que los pacientes reanuden más rápidamente su sexualidad. Existe un grupo con cánceres más avanzados en los cuales los tratamientos van de la mano con un bloqueo hormonal. En ellos se produce un deterioro en la capacidad de erección y también en el interés en la vida sexual. A pacientes con tumores muy iniciales y pequeños, se les plantea la opción de ser sometidos a una vigilancia activa, un seguimiento muy estricto que puede postergar el tratamiento hasta el momento en que sea realmente necesario.

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