Enero, 2026.- Las olas de calor que se han registrado en Chile durante las últimas semanas no solo han traído consigo temperaturas extremas, sino también, niveles elevados de radiación ultravioleta (UV), el principal factor de riesgo para desarrollar cáncer de piel. En esta época, las personas tienden a pasar más tiempo al aire libre, muchas veces sin el uso adecuado de ropa protectora, lo que incrementa la exposición directa al sol y el riesgo de sufrir quemaduras.
La radiación UV es responsable de cerca del 90% de los casos de cáncer de piel y su efecto se acumula a lo largo de la vida. En contextos de calor extremo, el daño a las células cutáneas puede intensificarse, aumentando el riesgo de desarrollar esta enfermedad, especialmente en personas con piel clara, antecedentes familiares, múltiples lunares o que han sufrido quemaduras solares en etapas tempranas de la vida.
Así lo confirma el dermato-oncólogo de FALP, Dr. Jonathan Stevens: “Existe un tipo de cáncer de piel, el carcinoma basocelular, el más frecuente en la población, en el que el factor de riesgo más importante es la exposición crónica y persistente al sol sin ninguna medida de protección. Esto genera un daño acumulativo en las células de la piel, que luego se manifiesta a través de lesiones cutáneas, como una herida, bulto o granito persistente, que son la primera evidencia de cáncer de piel. Generalmente, aparecen después de los 50 años, pero hoy lo estamos observando en personas cada vez más jóvenes”.
De acuerdo con las proyecciones del Observatorio Global del Cáncer (Globocan), durante 2025 se diagnosticaron cerca de 4.200 nuevos casos de cáncer de piel en Chile, lo que representa un aumento cercano al 12 % en comparación con 2022. Además, Globocan proyecta que, en la próxima década, los nuevos casos podrían llegar a 5.800, mientras 913 personas fallecerían a causa de este tumor.
Actualmente, se estima que 1 de cada 10 personas en Chile desarrollará cáncer de piel a lo largo de su vida, una cifra que cobra especial relevancia en un escenario de altas temperaturas persistentes y mayor exposición solar.
“Para reducir el riesgo de cáncer de piel es fundamental evitar la exposición directa al sol sin ningún tipo de protección, sobre todo en los horarios en que la radiación es más alta, entre las 11 de la mañana y las 4 de la tarde. Además, se deben utilizar elementos de protección física, como sombrero -idealmente de ala ancha-, lentes de sol con protección UV, ropa protectora de manga larga y en el caso de los veraneantes, no olvidar el uso de quitasol”, afirma el Dr. Stevens, y agrega: “El uso del protector solar al menos FPS 30 durante todo el año es esencial. En el caso de personas de piel más clara o con antecedentes de cáncer de piel, se recomienda el uso de FPS 50. El protector solar debe reaplicarse cada dos a tres horas, lo que implica hacerlo al menos tres veces al día”.
El cáncer de piel es altamente tratable si se detecta de forma precoz. 9 de cada 10 personas diagnosticadas podrían sobrevivir si la enfermedad se pesquisa en etapas tempranas.
Para identificar señales de alerta, se recomienda revisar periódicamente la piel, estar muy atentos a la aparición de nuevas lesiones y realizar la revisión de los lunares siguiendo la regla del ABCDE: