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Hasta siempre Lilita
Las despedidas nunca son fáciles, en especial si a quien despedimos dejó enseñanzas y una huella importante en nuestras vidas. Regalos que sin duda entregó Liliana Gattas, “nuestra Lili”, a todos quienes tuvieron la oportunidad de compartir con ella.
Desde su llegada a FALP en 2005, Lili representó con creces los valores de la Institución. Su entrega y compromiso con cada cosa que hacía la llevaron a ganarse el respeto y admiración de quienes la conocieron a lo largo de su vida, como también durante estos 14 años en la Fundación. Un reconocimiento que quedó plasmado en 2018, cuando recibió el premio a la Excelencia por su desempeño.
Al igual que como siempre lo hacía, en esa oportunidad Lili reflexionó sobre la importancia de nuestros actos en la vida y en la Fundación. De la necesidad de no quedarse solo con una respuesta negativa, sino que insistir y lograr lo que nos proponemos. Ser constante, entregar más de lo que esperan de nosotros y ponernos la camiseta con las causas que consideramos justas.
Para Patricio Gallardo, gerente de Personas, Lili fue un ejemplo de pasión y entrega por la vida: “Su amor y dedicación estaban presentes en todas las cosas que hacía, en su familia, su trabajo y todas las personas que la rodeaban, sin importar qué tan cercanas fueran a ella. Esta actitud sin duda la ayudó a sobrellevar su enfermedad”.
Positiva, determinada y entrañablemente querible, Lili era mucho más que una excelente colaboradora. Amiga, compañera, mamá, confidente y gran consejera son sólo algunas de las grandes cualidades que destacan sus amigas y amigos más cercanos.
Esto, además de un sinnúmero de talentos ocultos, como ser una excelente planificadora de eventos, en especial baby showers y cumpleaños, y una “maestra chasquilla” innata. Y es que en materia de remodelación o reacondicionamientos de espacios o muebles, ella simplemente era una experta. Si bien siempre fue una persona muy creativa y “busquilla”, en materia de reparaciones su perfeccionamiento vino de la mano de uno de sus espacios televisivos favoritos: “Hágalo usted mismo”.
Pero, sin duda, uno de los aspectos más recordados será su calidez y entrega a prueba de todo. Su constante preocupación por ayudar o entregar apoyo a quien más lo necesitaba, incluso si esto estaba más allá de su alcance. La Lilita siempre encontraba la forma de ayudar de manera anónima, pero consistente, con un gran respeto a la privacidad de cada persona y la certeza de que siempre se puede hacer más.
“Enemiga” del manjar, pero fanática de los productos del mar, las papas fritas y en especial de la Coca-Cola, Lili nos regaló día a día conversaciones, risas, anécdotas y un sinfín de momentos entrañables. A pesar de su enfermedad, ella mantuvo su fortaleza y entereza hasta el final, porque su compromiso y cariño hacia su familia, amigos, colaboradores y la Fundación era mucho más fuerte.
Hasta siempre Lilita. Tu partida llegó demasiado pronto, dejando un importante vacío en la Institución. Tu esencia y legado están y se mantendrán presentes en cada rincón de FALP y en cada una de las personas a las que marcaste.