COVID-19: Desafío de Comunidad, Mi Desafío.

Hoy estamos frente a una pandemia con un virus difícil de controlar por su rápido contagio. Un reto del cual todos somos parte desde distintos frentes: algunos desde sus casas – para no aumentar el riesgo- y otros, como los trabajadores de la salud, desde la acción, cuidándonos.
Esta pandemia es un desafío de salud integral. En este tipo de situaciones es habitual que las personas sientan incertidumbre, preocupación y ansiedad. De acuerdo a un artículo publicado por la American Psychological Association, que se titula “Siete descubrimientos de la investigación que pueden ayudar a las personas a lidiar con el COVID-19”, basado en observaciones de la conducta humana en otros eventos similares, se concluye lo siguiente:

  • Las redes sociales pueden aumentar tu ansiedad más que los medios tradicionales, como TV y periódicos.
  • El exceso de información desde los medios de cualquier tipo, puede ser un elemento que cause un detrimento de tu salud mental.
  • Las personas pueden desarrollar una percepción de riesgo bien informada, si obtienen buena información de fuentes confiables.
  • Manejar de buena forma el estrés puede prevenir problemas a largo plazo.

Y este estrés surge como parte de nuestra reacción humana natural a una amenaza, que en este caso incluso es desconocida, lo que aumenta nuestra sensación de incertidumbre y vulnerabilidad. ¿Cómo podemos responder mejor ante una amenaza?

Es importante que puedas estar atento a señales, evaluar tus percepciones, tus emociones, antes de actuar. Es por eso, que es recomendable optar por prácticas como:

  • Visualizar qué estás haciendo cuando estés estresado, si sientes la necesidad de actuar o si te has quedado sin capacidad de reacción.
  • Toma conciencia de tu cuerpo, cuando empieces a sentirte alarmado. Para ayudarte puedes caminar, estar de pie con los pies descalzos o sentarte en una silla con la columna recta, inspirar y espirar en al menos 8 tiempos, imaginando que tu estómago es como un globo que inflas y dejas salir el aire lentamente. Imaginar un lugar que te de tranquilidad, tu espacio personal.
  • Buscar apoyo social, contactarte y conversar con una persona que sea de confianza, que genere en ti una sensación de cuidado y cariño. La oxitocina es una hormona que se secreta en esta interacción y permite relajar al cuerpo.
  • Luego, toma decisiones con mayor claridad. Basado/a en la reflexión en calma acerca de lo que puedes o no hacerte cargo, definiendo tu campo de acción. Esto implica actuar en una actitud ética basada en mi cuidado y el de los otros.

Durante estos momentos de dificultad, tenemos que aceptar nuestra nueva y transitoria realidad, dejar de negar y empezar a ser empáticos y flexibles, asumiendo una actitud responsable, consciente y colaborativa. ¡Estamos todos juntos en esto!

 

 Alejandra Leiva, psicóloga y jefa de Responsabilidad Social Empresarial FALP.

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