Cáncer de garganta: un tumor que aumenta entre personas menores de 50 años

La infección por Virus Papiloma Humano es responsable de un preocupante incremento en los tumores de la orofaringe, afectando cada vez más a pacientes jóvenes.

Cáncer de garganta: El 27 de julio se conmemoró el Día Mundial del Cáncer de Cabeza y Cuello, instancia con la que se busca crear conciencia en torno a esta enfermedad. Se trata en realidad de un conjunto de tumores que afectan a diferentes subsitios anatómicos de la vía aerodigestiva superior.

Uno de los aspectos importantes a visibilizar sobre estas patologías es que son en su mayoría prevenibles, puesto que sus principales factores de riesgo son el tabaco, el alcohol y, cada vez en mayor medida, la infección por Virus Papiloma Humano.

“Se ha visto un preocupante aumento de los cánceres de orofaringe, que es la parte de atrás de la garganta e incluye la base de la lengua y las amígdalas. Este incremento está muy relacionado con un número cada vez más alto de casos asociados al VPH. Se estima que hoy, principalmente en países de América y Europa, cerca del 70% de los tumores de orofaringe presenta VPH positivo. También, en forma menos frecuente, se ha encontrado esta infección en cánceres de lengua y laringe, donde se podría presumir una relación de causalidad, aunque no está demostrada”, explica el Dr. Matías Lavín, cirujano de cabeza y cuello del Instituto Oncológico FALP.

La preponderancia alcanzada como factor de riesgo por el VPH —virus muy común en la población, de transmisión sexual y más conocido por causar cáncer cervicouterino— ha hecho que, además, cambie la edad de presentación de los cánceres de orofaringe.

“La edad habitual para el diagnóstico de este cáncer era alrededor de los 50 a 55 años. Ahora estamos viendo pacientes desde los 30 años con el VPH como único factor de riesgo, que no han sido fumadores o han consumido muy moderadamente alcohol”, comenta el especialista.

De esta manera, la vacuna contra el VPH se suma como una herramienta más en la prevención a los llamados a evitar o limitar el consumo de tabaco y alcohol.

“Si bien la vacuna se recomienda principalmente en la edad infantil —antes de exponerse al virus—, hoy se está viendo en las guías internacionales que tiene beneficios en pacientes adultos para evitar posibles nuevos contagios con cepas distintas, más agresivas”, afirma.

SEÑALES

Los síntomas de los cánceres de cabeza y cuello van a depender del subsitio anatómico en que se presente el tumor. Principalmente, sangrado nasal de difícil manejo en las cavidades nasales; úlceras o lesiones (blanquecinas o muy rojizas) asociadas a dolor en la cavidad oral; y disfonía en la laringe. “En el caso de la orofaringe, mayoritariamente se presenta un dolor en la región de las amígdalas, el que puede irradiar hasta los oídos, y es persistente y no cede con tratamientos habituales”.

El error de atribuir estas señales a una amigdalitis o faringitis, dice el especialista, tiene que ver con que esta enfermedad suela diagnosticarse de forma tardía.

“Muchas veces estos pacientes tienen múltiples consultas. Probablemente al inicio el tumor no se ve bien, entonces se les receta un antibiótico o antiinflamatorio, y la persona tiende a esperar demasiado antes de ir nuevamente al médico”, dice el Dr. Lavín.

Cuando existe la sospecha de un cáncer, el diagnóstico debe ser confirmado por una biopsia. Además, recalca el especialista, deben buscarse posibles tumores concomitantes, es decir, si existe otro cáncer en la zona, lo que puede ocurrir debido a que los factores de riesgo para los diferentes cánceres de cabeza y cuello son los mismos.

Las alternativas de tratamiento, según el tipo histológico del tumor y las estructuras que comprometa, consisten en cirugía, radioterapia y quimioterapia: “En el caso específico de los tumores asociados al VPH, la mayoría se trata con radiación y quimioterapia. Son cánceres que responden mejor y tienen mejor pronóstico que los causados por alcohol y tabaco. Los pacientes diagnosticados precozmente con VPH pueden mejorar en un 90% de los casos”.

Detectar a tiempo un cáncer de cabeza y cuello puede marcar una importante diferencia en su pronóstico. Es por esto que se debe estar atento a sus señales.

“Los síntomas pueden confundirse con una enfermedad infecciosa, de manera que es importante que los pacientes consulten si pasan 10 a 15 días y no han mejorado con antibióticos u otros tratamientos. En esos casos, deben acudir a un especialista”, finaliza.

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