Autotoma de VPH: una herramienta clave para avanzar en la prevención del cáncer cervicouterino

Este test de tamizaje para la detección del Virus Papiloma Humano amplía el acceso al diagnóstico y promueve el autocuidado, una innovación que contribuye a prevenir el cáncer cervicouterino mediante la detección temprana.

El cáncer cervicouterino es una enfermedad que hoy podemos prevenir y, en gran medida, eliminar. Sin embargo, año a año continúa afectando a mujeres que, por distintas razones, no accedieron a un control oportuno o quedaron fuera del programa de vacunación. Más que una cifra, es una realidad que impacta familias completas y que nos desafía a fortalecer las estrategias de detección precoz.

La principal causa de esta enfermedad es la infección persistente por Virus Papiloma Humano (VPH) de alto riesgo. Durante décadas, el Papanicolaou fue la herramienta central de tamizaje. Hoy, la evidencia científica respalda la transición hacia el test de VPH, una tecnología molecular más sensible para detectar el riesgo antes de que existan lesiones avanzadas.

¿EN QUÉ CONSISTE LA AUTOTOMA DE VPH?

Se trata de una estrategia en la que la propia mujer recolecta una muestra vaginal mediante un dispositivo validado, con aplicación similar a la de un tampón. Posteriormente, esta es analizada en laboratorio con técnicas moleculares, cuyo rendimiento diagnóstico ha demostrado ser comparable al de la muestra tomada por un profesional.

“La autotoma es una herramienta de tamizaje, no de diagnóstico definitivo. Si el resultado es positivo, se debe continuar el estudio con evaluación clínica y eventualmente colposcopía”, explica la Dra. Carolina Selman, Subdirectora de Unidades de Diagnóstico FALP. Así, la mayor fortaleza de este test radica en ampliar la cobertura, especialmente en mujeres que nunca se han realizado controles o que enfrentan barreras para acceder a atención ginecológica.

Y es que muchas veces las dificultades no son solo logísticas. La Dra. María Eugenia Giavedoni, gineco-oncóloga del Instituto Oncológico FALP, señala: “El examen ginecológico puede implicar una vulnerabilidad física y emocional significativa. Pudor, temor, experiencias previas incómodas o la postergación del autocuidado frente a responsabilidades familiares y laborales son factores que inciden en la baja adherencia al tamizaje”.

La autotoma responde directamente a esas barreras. Al eliminar la necesidad de espéculo en esta etapa inicial, transforma el examen en un acto de autocuidado cómodo, privado y flexible. Desde una perspectiva de salud pública, además, es una herramienta de equidad: permite llegar a mujeres de zonas rurales, trabajadoras con horarios complejos o comunidades con menor acceso a especialistas.

“Para impulsar su implementación se requiere un modelo integral: oferta activa dirigida a población rezagada, plataformas moleculares validadas, educación clara y sistemas robustos de seguimiento que aseguren que cada resultado positivo tenga un circuito oportuno hacia una evaluación especializada. Sin trazabilidad, el impacto se diluye; con un sistema organizado, puede cambiar indicadores poblacionales”, afirma la Dra. Carolina Selman.

Estas acciones se alinean con la estrategia global de la Organización Mundial de la Salud para eliminar el cáncer cervicouterino como problema de salud pública, basada en tres pilares: vacunación, tamizaje efectivo y tratamiento oportuno. En Chile, el Programa Nacional de Inmunizaciones protege a niños y niñas contra el VPH, incorporando actualmente la vacuna nonavalente en dosis única en cuarto básico, una medida que amplía la protección frente a distintos tipos virales.

El cáncer cervicouterino es, probablemente, uno de los pocos cánceres que podemos aspirar a eliminar. La autotoma de VPH no es solo una innovación técnica: es una oportunidad para acercar la prevención a quienes hoy están fuera del sistema y avanzar hacia una medicina más humana, accesible y equitativa.

LO QUE DEBES SABER SOBRE LA AUTOTOMA DE VPH

La autotoma es una herramienta de tamizaje que permite a la mujer recolectar su propia muestra vaginal para detectar cepas de VPH de alto riesgo. No reemplaza la consulta médica ni el estudio posterior si el resultado es positivo. Su mayor aporte es ampliar la cobertura, reducir barreras y facilitar el acceso a la detección precoz, especialmente en mujeres que han postergado sus controles.

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